El mito de la inspiración
He estado un poco ausente de estos lares; mejor dicho, no publicando con la periodicidad que me había establecido. No hagan eso. No se hagan trampa al solitario.
Ustedes me podrán excusar diciendo que es normal no estar inspirado. Yo diré que, simplemente, la rutina te envuelve y te hastía. Porque lo de la inspiración es más un mito que una realidad, y he aquí una de las verdades más básicas que todo escritor tiene que reconocer.
Como comentaba en una entrada anterior, el oficio de escribir está rodeado de un halo de misticismo que lo hace virtualmente inaccesible para cualquier mortal. Desde la idea de que uno nace con un don hasta la carga de la inspiración, he visto a muchos decirse que ellos no pueden escribir. Y eso no solo es una mentira, sino que es una gran pérdida: ¿de cuántas buenas historias nos habremos perdido?
Comencemos por algo elemental a través de una frase que se le atribuye a Pablo Picasso y que me encanta: "la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando". Me preguntarás: ¿y cómo voy a trabajar si no sé qué hacer? Te entiendo: una hoja en blanco puede ser aterradora. Pero la vida se trata de enfrentar los miedos, no de evitarlos. Además, a veces las ideas llegan en momentos en los que uno no se presta a escribir. Mi primer consejo es que tengas en dónde almacenar esas ideas para echar mano a ellas cuando sea necesario. Esto puede ser la siempre fiel libreta, las notas del celular, aplicaciones como Google Docs o OneNote (una herramienta que conocí gracias al trabajo y que no comprendo cómo pude subsistir hasta ahora sin ella) que permiten abrir esas anotaciones en todos los dispositivos enlazados con una cuenta de Google o de Microsoft respectivamente, post-its... en fin, las posibilidades tienden al infinito. Se trata de encontrar aquello con lo que te sientas más a gusto. Otra cosa: dejátelo a mano, y si estás cayendo en el sueño y se te viene una idea, no creas que te vas a acordar de ella mañana. Eso no pasa.
Cuando necesito inspiración, me sirve mucho escuchar música. Últimamente, mi estrategia es asociar mis proyectos de escritura con una banda sonora en particular. Por ejemplo, ¿Quién es Anita? suena a la voz de Mercedes Sosa, que es parte de la música de mi infancia; Ella, mi novela actualmente en desarrollo, comenzó de la mano de la canción de Alejandro Sanz, pero no daba con el tono que buscaba para la historia. Gracias a la recomendación de una de mis personas favoritas en este mundo, de quien espero hablar en algún momento cuando mencionemos la importancia del apoyo, me metí a escuchar el disco Issues, de Korn, prácticamente en bucle mientras escribo. Y así podría mencionar otros ejemplos, pero creo que está claro.
Para poder apoyarte en el método anterior, considero que un paso importante es sentarte a pensar qué te gustaría escribir. Empezá a anotar (o a dibujar, si te gusta más) qué tipo de historia querrías escribir, si querés que sea un cuento o qué, qué tipo de protagonista, con un final triste o feliz, cerrado o abierto, qué eventos van a tener lugar... Y hacete un esquema, un resumen, algo donde puedas comenzar a ordenarte. No estás escribiendo, pero estás escribiendo. Planificar es, para algunos tipos de escritor, parte fundamental del proceso de escritura, así como tomar el mapa y elegir una ruta también es parte de un viaje. Hacete dibujitos, buscá imágenes en internet, basate en una película que hayas visto y cuyo final te haya disgustado, y hacé tu propia versión. No escribas pensando en publicar; es probable que la mayor parte de lo que escribas se quede ahí. No obstante, el ejercicio, la práctica y la constancia son los ingredientes para conjurar la inspiración.
Sí, puede ser que en medio de una caminata se te ocurra la idea de tu vida (ahí hay otra recomendación: salí a caminar, escuchá música y pensá; mirá lo que pasa a tu alrededor y adentro de vos, conectate con tu historia), pero en muchas ocasiones te vas a encontrar con la maldición de la hoja en blanco. Así como sos el dueño de tu historia, también sos el dueño de ese mundo de posibilidades que es hoja te ofrece. Desarrollá tu propia estrategia y vencé tus miedos: ¡el mundo necesita eso que tenés para contar, y que solo vos podés contar!

¡Me encantó! ❤️